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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Piden prisión para tres acusados de destruir dos sarcófagos romanos en Tarragona


Los responsables de la obra declararon que pensaban que eran unos hierros, lo que fue desmentido por otros testigos.


Los dos responsables de una obra en la Via Augusta de Tarragona y dos administradores de la empresa promotora fueron juzgados por su participación en la destrucción de dos sarcófagos romanos en 2009, que fueron encontrados durante los trabajos de excavación. Al final del juicio, celebrado en el Juzgado de lo Penal número 4 de Tarragona, el fiscal retiró la acusación contra uno de los responsables de la empresa promotora, Tarracomar Inversiones, al considerar que desconocía los hechos. Para el otro, Marc B.P., solicita dos años y medio de prisión y el pago de una multa de 10.800 euros.
Por su parte, para el encargado y el jefe de la obra, José Maria G.G. y Jordi P.Ll. , respectivamente, el fiscal solicita dos años y un día y multa de 4.680 euros. La petición inicial era de dos años y nueve meses. Ha tenido en cuenta la atenuante de reparación del daño, ya que Tarracomar consignó 13.000 euros para hacer frente a la responsabilidad civil –el fiscal pide 113.00 euros– y Dragados y Construcciones, 56.000.

Las excavaciones
El 30 de septiembre de 2009 se efectuaban obras de edificación, concretamente excavaciones en el área de estacionamiento para unos trasteros que no figuraban en los planos remitidos a los técnicos municipales, por lo que carecían de licencia, sostiene el fiscal. La promotora del edificio era Tarracomar Inversiones SL y la constructora, Dragados y Construcciones S A. Durante las obras, el operario de la retroexcavadora topó con una plancha metálica, que resultó ser la cobertura superior del ataúd de plomo de un enterramiento romano, y más tarde con un segundo.
En total se hallaron tres fosas y dos ataúdes, datados entre finales del siglo II y la primera mitad del siglo III dC. Se desconoce si existía un tercer sarcófago correspondiente a la fosa vacía. Los ataúdes, con tegula romana, contenían restos humanos en su interior. Uno de ellos, muy bien conservado, correspondía a un adulto y el otro, a un niño. Se desconoce si existía ajuar funerario. El operario dio cuenta de los hallazgos al acusado José María G.G., encargado de la obra por Dragados y éste al jefe de la obra de la misma empresa, Jordi P. Ll.
Según el fiscal, «para evitar la paralización de la obra y que se conociera que se estaban haciendo las obras sin licencia», los acusados comunicaron el hallazgo a la promotora y a la constructora. Decidieron ocultar el ataúd del adulto y las fosas, hormigoneando y colocando por encima una de las riostras –pieza que, puesta oblicuamente, asegura armazones o estructuras–. En el caso del ataúd del niño, se procedió a destruirlo completamente y a ocultar los restos bajo una zona ajardinada con la finalidad de dificultar su descubrimiento. Los hechos relatados, según el fiscal, se llevaron a cabo con conocimiento y aceptación de uno de los administradores de Tarracomar Inversiones.
Durante el juicio, los dos responsables directos de la obra declararon que pensaban que aquello que se había encontrado eran unos hierros. Por su parte, los trabajadores aseguraron haber visto huesos antiguos y que la estructura tenía forma de tejado. Incluso uno de los testigos manifestó que el sarcófago había estado más de un día fuera hasta que lo enterraron de nuevo.

Desenterrado
El segundo ataúd, supuestamente de un niño, fue desenterrado el 11 de mayo de 2009 por indicaciones de la Guardia Civil a instancias de la Fiscalía, que había abierto diligencias de investigación a raíz de las noticias que habían aparecido en el Diari sobre la destrucción de estos restos romanos. En este sentido, el fiscal del caso, Ignacio Monreal, recordó que se recuperaron «escasos restos, que estaban destrozados y descontextualizados», tanto que no se pudo confirmar que los restos correspondían a un niño.
Tras dos días de vista oral, el juicio quedó visto para sentencia.